Y como buen diario de viajes no podía faltar aquí mi actualización sobre mi viaje a París. El caso es que aterricé en París Orly a las 4:30 de la tarde. Fue un viaje bastante largo (o al menos, eso me pareció a mi) y para mi continuo asombro, la última parte (Dusseldorf-Paris) la tuve que hacer en aeroplano. Imaginaros mi cara al ver las élices del avión en la pista.... al principio no quería subir allí pero lo cierto es que poco o nada podía hacer por evitarlo. Al final, como todo, tuvo su parte positiva y es que al ser más pequeño volaba más bajo y así pude ir viendo todo el paisaje, incluida la Torre Eiffel desde el cielo.
El caso es que al día siguiente de mi llegada fuimos al museo del Louvre. Vi la famosísima pirámide invertida desde dentro, lo cual fue como ver algo que ya había visto, sin haberlo visto nunca antes gracias a cierto libro con muchísima fama... supongo que ya sabeis de cuál hablo...
También vi algunos cuadros interesantes y, por supuesto, esculturas que he estudiado en clase de historia del arte. Es muy gratificante, teniendo en cuenta las horas de estudio que le dedicamos a la materia.... los que tuvieron clase con Valentín saben perfectamente de lo que hablo!
En realidad el museo del Luvre es inmenso... hay muchísimas esculturas y muchísimas pinturas. Es tan grande su colección que en algunas salas encima de un cuadro hay otro, lo que lleva a imaginar que la colección que no está expuesta es muchísimo más grande... Ver todo el museo en un día es imposible ya que, según un estudio, si a cada cuadro le dedicas un minuto deberíamos pasar trenta y cinco días dentro del museo (por supuesto, sin dormir, ni comer).
También hay una zona dedicada a los objetos y antiguedades de la cual lo que más me llamó interesó fueron los aposentos de Napoleón III
Aquí hos dejo una foto de la Victoria de Samotracia, impresiona muchísimo cuando subes las escaleras y la ves allí arriba, como una auténtica Diosa del Olimpo. Pone los pelos de punta!
Por casualidad me encontré, más tarde, con la Giocconda pero creo que no seré capaz de decir nada sobre ella que no haya dicho nadie antes, así que pasamos a otra cosa.
Lo mejor del viaje vino el domingo, cuando por sorpresa me llevaron a uno de los parques de atracciones más famoso del mundo. El mérito es de Pierre, que lo organizó a mis espaldas. Cuando desperté en el coche lo primero que vi fue lo que podeis ver en la foto siguiente. ¡¡¡El increíble cartel de Disneyland París!!!
Ese día lo pasé como una auténtica niña subiendo a las atracciones y disfrutando de un decorado exáctamente igual al de las películas. No os podeis imaginar hasta qué punto los detalles son iguales. Todo está cuidado al milímetro para que te sientas la princesita (o en su defecto, el héroe) de cualquier cuento.
Andando por allí me tropecé con Timón, el amigacho íntimo de Pumba y con uno de los enanitos de Blancanives. Aquí os dejo una foto con Jack Sparrow.... evidentemente, no es Jony Deep, pero no hubiese estado mal que fuese el auténtico.... ;)
Después de un día agotador de emociones y colas a las siete de la tarde estabamos todos bastante cansados así que decidimos irnos. Afortunadamente, en nuestro camino hacia la salida pasamos por la plaza principal en frente del castillo de La Bella Durmiente y anunciaron el espectáculo de Micky Mouse. ¡¡Micky Mouse??!! ¡¡Pues nos esperamos!! Ya me teneis allí dando saltitos como si de una colegiala se tratase!!
El caso es que vi el show de Micky Mouse y sus amigos y como muestra de ello os dejo aquí una foto estupenda donde podeis ver a Pluto bailando con el castillo rosa detrás. Desde luego, fue un día inolvidable. No es necesario ser un niño para ir allí y pasarlo en grande con la magia de Disney. Reconozco que a mi me hacía mucha ilusión, pero todos los que estabamos allí lo pasamos genial!!
Un beso y hasta la próxima!
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