Puerta de Brandenburgo

Puerta de Brandenburgo

jueves, 28 de enero de 2010


Después de tanto tiempo he decidido retomar mi blog y es que han pasadomuchas cosas y he estado bastante liada sin tener en cuenta las veces que mi antiguo ordenador me ha dejado tirada... en fin... Hoy he vuelto para contaros como funciona por estos lares el sistema médico.



Cuando volví de España me encontré en el avión con esta guisa que podéis ver en la foto. Nieve por doquier. Y yo, que había estado resfriada la semana anterior no pude aguantar la presión y me puse más enferma... Todo empezó una noche cuando empezaron a dolerme las muelas. Al día siguiente me dolía toda la parte izquierda de la cara incluyendo ojos, pómulo, huesos, oído... El caso es que al segundo día y en vista de que el dolor no iba a remitir decidí ir al médico. La duda es ¿dónde, cómo y cuándo?

Resulta que aquí no hay centros de salud como los entendemos nosotros donde puedes encontrar miles de doctores de cabecera pero ningún especialista. El caso es que una amiga me dijo dónde podía encontrar un doctor al que visitar y de paso, me explicó un poco el proceso de cómo hacerlo: te presentas allí, pides cita y en media hora estás dentro de la consulta. Quizá un poco más de tiempo, pero vaya, te suelen atender en el mismo día.

El caso es que me presenté en aquel edificio decidida a ponerle remedio a aquel dolor de cara que me estaba matando. Resulta que los médicos tienen horarios como cualquier otra profesión, pero la mayoría de ellos trabajan también por la tarde y porque el médico que me recomendaron estaba de pausa para comer terminé en una consulta que había en la misma planta que era para enfermedades de oído, garganta, ojos y nariz.

Las secretarias, muy atentamente me pidieron mi seguro médico, que en este caso no es más que la tarjeta sanitaria europea. Después de anotar todos mis datos me hicieron pagar diez euros que, al parecer pagas sólo una vez y que sirven para siempre (de hecho, te dan un justificante cómo que ya los has pagado en esa consulta por si quieres ir a otra). Según tengo entendido, en muchos países no tienen seguridad social como aquí, por lo que tienen que contratar seguros privados. Y esto implica, ni más ni menos que cada vez que vas a una consulta tienes que pagar el importe integro y que luego tu seguro te lo reembolsa en unas semanas. Esto es un inconveniente bastante grande si tienes en cuenta que somos Erasmus y que la mayoría no dispone de mucho cash para ir pagando médicos y historias. Así que vamos a considerarnos unos afortunados por pagar 10 euros y tenerlo todo cubierto.

El caso es que entré en la consulta 10 minutos antes del descanso de comer así que me citaron para las 3 de la tarde así que a esa hora volví y la sala de espera esta llena. Me armé de valor y me dispuse a esperar al menos una hora para que alguien me atendiera pero nada más lejos de la realidad. En menos de un cuarto de hora todo el mundo había sido atendido (parece ser que había más de un médico) y me tocaba el turno a mi.

Me recibió un señor mayor pero elegante, alto y algo apuesto que hablaba en un perfecto inglés. Después de unas preguntitas y una rápida de inspección a mis oídos, boca y nariz me dijo que lo que yo tenía era una sinusitis aguda y que tenía que tomar medicación inmediatamente. Así que me recomendó dos tipos de pastillas y un spay nasal para dejar de obstruir las fosas y poder respirar regularmente y que estuviera en la cama durante cuatro días sin moverme, "descansando y durmiendo" dijo literalmente. Me dijo que tendría que ir a hacerme unas radiografías de la cara y volver en una semana exacta. También me avisó de que si mi cara empezaba a ponerse roja o me sudaba sin motivo tendría que ir al hospital.

Salí un poco asustada de la consulta porque básicamente yo no tenía ni idea de qué era una sinusitis así que me pasé el día mirándome al espejo por si acaso a mi cara se le ocurría sudar o ponerse roja. El caso es que cuatro días después tuve que ir a hacerme las radiografías a otra consulta. Para ello me dieron un justificante y un mapa de donde encontrarla que no hizo falta usar ya que se encontraba en un lugar bastante famoso y transitado.

Entré en la consulta de el nuevo doctor y en menos de 10 minutos había terminado con las radiografías que directamente enviaron al primer doctor. Me pidieron que entrara en una sala llena de camas y cosas raras y me senté de frente a un panel. Tuve que abrir la boca mientras la enfermerita me colgaba un cinturón muy extraño en la cintura... y en dos segundos ya estaba lista la foto de mi cara.

Y el jueves cuando fui otra vez después de una semana de tratamiento comprobó mis radiografías, mi cara y me dio el alta oficial. Ya estaba curada!


Lo cierto es que me sorprendió la rapidez de todo el sistema. Si en España te piden unas radiografías te tienes que esperar un mes para que te den cita y otro mes para tener los resultados y aquí en apenas una semana tuve un tratamiento completo y con radiografías incluidas.

La verdad es que el sistema sanitario difiere un poco del español y ahora os cuento porqué: resulta que cada doctor tiene la consulta donde mejor le parece y puede que estén situadas en edificios normales con viviendas en los otros pisos. El caso es que la impresión que da es que una va al médico privado pero no. Ellos atienden a todo el que se presente allí y el estado se encarga de pagarles el suelde en relación a la cantidad de pacientes que hayan atendido. También existe la figura del médico de cabecera, pero no te lo asignan, sino que lo eliges según te parezca. También puede ser que te encuentres algunos Arztezentrum que son como centros de salud, pero cada médico tiene una especialidad por lo que puede pasar que entres allí a las 10 de la mañana con un problema concreto y salgas a las 2 habiendo visitado también al especialista.


Por eso y por lo simpáticas que fueron las personas que me atendieron, chapó al sistema alemán! Creo que tiene muchas cosas de las que deberíamos aprender un poco... ahí os dejo la reflexión!



A la próxima más!



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