
El caso es que cuando los españoles que estamos de Erasmus nos fuimos a casa durante las vacaciones de navidad y a la vista de las nevadas que se avecinaban nos plantamos todos en Decatlon (cada uno el más cercano a su casa) y arrasamos con todo tipo de materiales capaces de mantenernos mínimamente calentitos aquí en el centro de Europa: forros polares, calcetines de esquí, gorros, bufandas, camisas térmicas, leotardos... y ¿cómo no? botas de nieve.
Si tenemos en cuenta que aquí los vientos bajan de Finlandia porque no existen montañas o vienen de Rusia es fácil entender cómo es de duro el invierno. Sin embargo, y como dijo algún sabio "no hay inviernos fríos, sino personas mal abrigadas". Por lo tanto, el remedio a las bajas temperaturas es ponerse tantas capas como puedas (hasta sentirte como el muñequito de Michelin) y tapar tantas partes del cuerpo como sea posible. Pero taparlas bien.
Las botas de nieve son ese gran aliado con suela gruesa y material impermeable que te protege de no perder los pies de puro congelamiento cuando la temperatura media es de -9 grados centígrados. Además, como la suela está preparada para el agarre, hace que disminuyan notablemente las posibilidades de resbalar en el hielo y caer de bruces contra el suelo... En fín... que no tenerlas es poco menos que una odisea.
El caso en que en Decatlon las puedes encontrar de todas formas, maneras y colores y su precio es bastante módico. El par que os enseño en la foto es el que compraron dos de mis compañeras de residencia y queda muy aseado, por aquello del pelito, básicamente.
Sin embargo, parece ser que lo que para nosotros es imprescindible en un día de nieve (o sea, todos) no lo es para los centro europeos, que se mofan de risa cada vez que nos ven aparecer con las botas calzadas. Argumentan que ese tipo de botas son las que usaban ellos cuando tenían siete años, a lo que tu te miras los pies y dices con voz bajita y un poco temblorosa:
- Pues a mi me gustan....
Ande yo caliente, ríase la gente, decimos todos. El caso es que hemos evitado muchas caídas y muchos catarros gracias a tener los pies calentitos. Pero hay una excepción y es que, cuando te vas de fiesta o quieres vestir un poco arreglada no te las puedes poner porque es como llevar chándal y corbata, o zapatillas de correr y traje de chaqueta... ¿Puede alguien imaginarse cómo de sacrificado es andar con los pies congelados, con suela lisa y con dos copas de más? ... os dejo a cada uno con vuestra imaginación...
Según parece, el invierno va a durar hasta finales de febrero, y cuando digo el invierno me refiero solo a la nieve, que no a la temperatura. Desde que llegué el 11 de enero todas las calles están nevadas y la nieve, simplemente, no se va. No se va porque resulta que al estar bajo cero grados no hay deshielo con lo cual la nieve, al cabo de unos días pasa de estar dulce y blandita a estar dura y congelada. Es aquí donde viene el riesgo porque la propia nieve se convierte en hielo y, tened muy en cuenta, que aquí no se ve ni la acera porque la capa de hielo lo cubre todo. ¿Qué significa eso? que hay hielo por todas partes.
Nos os digo más... sin ir más lejos yo la semana pasada bese el suelo que pisaba. Vi el autobús que venía. Yo estaba cerca de la esquina y a eso que me pregunto: "oye, ¿y porqué no corremos un poquito y cogemos este y así no nos tenemos que esperar al siguiente?" a lo que me respondo a mi misma, "¡¡venga, que tu puedes hacerlo!!" en ese momento llevaba unas botas normales compradas en España. Hice la intención de correr: un pie delante de otro, zancadas cortas, agarro bien los libros... Pero como el hielo es tan pícaro y mi suela tan lisa, en menos de tres segundo ya había caído de bruces al suelo.
El caso es que me hace gracia que me llame mi madre desde Valencia para contarme que del frío que hace se ha congelado hasta el reixiu y que las mujeres han tenido que tirar sal a las aceras (me las veo salero en mano aliñando el portal) y que incluso ha habido algunas que se han caído llevando a los niños al cole.
No es que me esté burlando, no me malinterpretéis, porque no es el caso, pero me parece gracioso la alarma que se crea ante un poco de hielo escarchado en las aceras cuando hace casi un mes que no se lo que es andar por una acera sin pasitos cortos para no resbalar.
Y es que, estar acostumbrado a algo es muy importante. Nosotros, los extranjeros, ya nos hemos medio-acostumbrado al frío berlinés y el día que hay -1/0 grados salimos a dar un paseo porque "hoy hace bueno" y somos tan atrevidos que ¡¡no nos llevamos ni los guantes!! Fíjate tu! El colmo de la valentía!!
En fin... esperemos que de ahora en adelante las temperaturas sean más razonables para que al menos podamos salir de fiesta sin volver con muñones insensibles por pies.
Hasta la próxima
Hola Lina! Soy Jona! :) joer que envidia cochina me das... tu en berlin y yo con unas ganas de irrrr! (pero este año no nos quieren alli... berlin ya no aceota estudiantes ni de publicidad, ni sociologia... :( ) pero bueno, espero que nos den algo de Alemania... :)
ResponderEliminarComo va todo por allí?
Un besoteeee!