Puerta de Brandenburgo

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martes, 23 de febrero de 2010

De vuelta a Francia



Acabo de volver de Francia otra vez. He visitado este país vecino tres veces en menos de un año y por ese motivo he decido dedicarle otra actualización. Y es que esta vez he tenido la oportunidad de profundizar muchísimo más en las tradiciones del país Galo. He de decir que ha sido un viaje muy relajante y muy profundo donde hemos dejado de lado un poco la actividad turística para relajarnos un poco haciendo los que más nos gusta. Cada uno lo suyo.



El caso es que hoy querría hablaros de algo que me ha parecido especialmente curioso: el ritual que consiste en comer. Aunque Francia es el país vecino y tenemos varias cosas en común, lo cierto es que el orden de la comida está alterado bastante y hay cosas, que si no conoces de ante mano, te pueden llevar a más de una situación apurada. Pero voy a evitar adelantarme a los acontecimientos y vamos a empezar por el principio...

¿Qué haces si alguien te ha invitado a cenar? Que alguien te invite a cenar es, según tengo entendido, la cosa más normal del mundo. En el caso de que haya anfitriona lo más educado es traer, simplemente, flores. Y es que, según he observado, los países centro europeos tienen un amor especial por las flores y de ahí que te encuentres tiendas de flores en todas partes y que incluso en los supermercados haya una sección dedicada a ramos y plantas. Después de ofrecer tu ramo a la anfitriona y de haber saludado a toda la familia (sí. Normalmente, si la familia tiene hijos, ellos también asisten a las cenas de los mayores como muestra de respeto a los invitados) alguno de ellos cojerá tu abrigo y se hará cargo de él.

Acto seguido te hacen pasar al salón y se aseguran de que te sientes en el sofá o silla más cómodo. Esto es el inicio del ritual y siempre que hay invitados se pasa por esta fase (también puede ser que se haga esto sin invitados, simplemente por el placer de tomarse un aperitivo antes de cenar). Una vez sentado y dadas por concluidas las tipicas conversaciones superfluas del principio te ofrecen toda una gama de bebidas alcohólicas (para los jóvenes, obviamente, también sin alcohol) que van desde vino, hasta auténticos Gin-tónics, pasando por diversos tipos de cócteles o licores. Esto me pareció especialmente llamativo porque hay que ir con mucho cuidado: si te pilla con el estómago vacío y más sediento de lo normal puede que te emborraches antes de la cena...


Junto con estas bebidas se ofrecen pequeños y ligeros canapés. Una vez finalizada la primera ronda de bebidas puede que tu copa sea rellenada automáticamente o que se te ofrezca ir a la mesa para sentarse a comer.

Una vez a la mesa, y según mi experiencia, se sirve otro entrante (o no) que normalmente suele ser bastante ligero también, es decir, basado en verduras o cosas no muy pesadas. En el caso de que no exista tal entrante se pasa directamente a la carne. La carne puede ser de diversos tipos como en todas las partes del mundo (por eso me abstengo de enumerarlas) y va acompañada por una guarnición. La verdad es que tienen mucha costumbre de servir como guarnición manzanas cocinadas. No es uno de mis platos preferidos, además de que me sabe extraño mezclarlo con carne pero he de admitir que está bastante bueno y si tienes una mente abierta a todo tipo de mezclas y cambios, es una buena alternativa para animar los platos. También puede ser que la guarnición sean patatas o cualquier cosa conocida también en España tipo variantes de ensaladillas rusas...

Si alguien tenía la idea de que los franceses comen poco están muy equivocados porque después de la carne ¡¡Voilà!!! viene la ensalada y la ronda de quesos con pan. Aquí es donde podemos pecar de inocentes si nadie nos avisa porque uno se atraca a carne y a guarniciones varias hasta no poder más por miedo a quedarse con hambre. Pero resulta que luego hay más y que el plato principal no es el final de la comida... A mi es, personalmente, la parte de la comida que más me gusta ya que los quesos suelen ser variados y de muy buena calidad y si los untas en baguettes francesas... ¡¡te comes hasta los dedos!! Como hemos dicho antes, también es ahora el turno de las ensaladas que suelen ser sencillas pero con salsa a la pimienta o con vinagres de distintos tipos, es decir, ¡una marvilla!



Después ya todo es de lo más normal y se siguen los postres, los cafés y los licores. Pero no creáis que sólo la cena es un ritual. También los desayunos, en los que mayoritariamente suele haber pan del día con mermeladas caseras, croissanes con chocolate o cosas parecidas (todas calentitas). Y lo que al principio me pareció una costumbre de hombres luego resultó ser también de mujeres y es que tienen vicio los franceses de mojar el pan que lleva la mantequilla y la mermelada (o incluso a veces Nutella) dentro del tazón de la leche. He de admitir que el último día también hice yo la prueba y los resultados fueron muy positivos ;)


Tienen también los franceses mucha costumbre de cocinar muchos tipos de salsas (especialmente para carne o ensaladas) o pasteles (prefieren cocinarlos que comprarlos). Para ellos es algo sencillo y fácil y, por ejemplo, si tienen invitados sorpresa a media tarde, se meten en la cocina 5 minutos y 20 minutos después tienes un pastel recién hecho.


Desde luego, todo esta ceremonia cambia si vas a comer a un restaurante. Donde el orden y el ritmo son prácticamente iguales a los de todas partes. La verdad es que es un gusto comer en Francia, y viendo la importancia que tiene este ritual se entiendo porque este país es el pionero de la cocina moderna. En fin, espero que os haya gustado esta corta actualización y os voy a dejar aquí un link para que escuchéis un cantante francés que me gusta bastante.


Hasta la próxima!



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